jueves, 25 de junio de 2009

Florenteam

Lo del Real Madrid da pena. De un lado, se reconoce que lo que hay no da para darle pelea al Barça. La evidencia sobra: dos delanteros, dos defensas. Del otro, se apuesta a que toditos, metidos en una licuadora, hacen un equipo de la mano del chileno Pellegrini. Mal comienzo, malos augurios.

Florentino Pérez tiene la fama de haber creado al “mejor Madrid” de todos los tiempos. Buscó estrellas (o “galácticos” como se les conocía en aquella época) se los entregó al técnico para que luego “ocurriera algo.” Así llegó Figo, Ronaldo, Zidane y Beckham. Lo que olvidan los fanáticos del Madrid es que aquel equipo del que tomó las riendas Florentino estaba casi formado. Le hacía falta la diferencia, que en principio fue Figo. Raúl, Roberto Carlos, Michel Salgado, Hierro, Iván Helguera, Casillas, Morientes y compañía eran un equipo que necesitaban de un jugador desequilibrador que fuera la diferencia ante los blau grana de Van Gaal. Primero Figo, luego Ronaldo y después Zidane. Todos funcionaron bajo el esquema táctico que implementó el Madrid porque contaban con una defensa confiable, un medio de contención de cuatro estrellas en Makelele y un mediocampo completamente funcional de la mano del gran Zidane.

El problema empezó cuando, de un lado, se trajeron a Beckham, sin que hubiese un lugar adecuado donde colocarle (jugaba en la misma banda que Figo) y, del otro, dejaran escapar a Makelele, quien al ver lo que se avecinaba (un ataque permanente de siete jugadores, con solo tres para defender) prefirió jugárselas con Mourinho y su súper Chelsea. Con su política de fichajes, Florentino prefirió obviar el buen funcionamiento de un equipo a favor de “vender camisetas”. Si bien Michael Owen estaba a la altura del reto, un Raúl que comenzaba a dar muestras de agotamiento futbolístico nunca lo dejó entrar en ritmo. Y de Cassano ni hablar. Fue el comienzo de la debacle que aún se vive en el Madrid.

También ahí está el completo abandono por parte de los directivos del Madrid de la cantera. ¿Recuerda alguien algún canterano que la haya roto en los últimos años en el equipo grande? Si la memoria les falla, Casillas fue el último y eso fue hace ocho años. Cierto, ha habido Pavones, Raúl Bravos, Soldados y uno que otro más que ha intentado romperla con la camisa blanca, pero su posición siempre se le regala a alguno otro que haya venido de lejos o de otro equipo de la liga. Tampoco que estos estuvieran a la altura del reto. De los tres mencionados no hay mucho que hablar, salvo que en su momento Pavón fue famoso por aquel disparatado dictamen de Florentino de los “Zidanes y Panoves.” El problema aquí fue que mientras se reclutaban galácticos por el mundo con fecha de caducidad predeterminada, la cantera comenzaba a desolarse, con chicos que preferían buscar suerte en otro equipo antes que con los del Bernabeu.

Hoy Florentino pretende armar un equipo. La gran diferencia con su primera gestión: acá, salvo el pipita Higuaín y Casillas no hay equipo. Necesita diez jugadores, aunque las gestiones realizadas hasta el momento demuestran que no cuenta con el mejor jugador del Madrid la pasada temporada, Higuaín. Cristiano Ronaldo por la izquierda, Kaká por la derecha (asumimos que Raúl por el medio, lo que hace de este tridente de ataque un dúo en realidad: Raúl no está ni a la altura de estos dos ni tiene la velocidad para correr con ellos). Albiol junto a Pepe en la defensa, Arbeola por la banda izquierda. Todavía faltan: dos medios por las bandas; ni soñar que Gago, Guti o Sneijder están a la altura del reto, y con Arjen es seguro que pasará 19 juegos en la enfermería. Le falta delanteros: nadie sabe cómo regresará van Nistelrooy, y Huntelaar está listo para regresar a Holanda y seguir aprendiendo por los próximos 20 años. Raúl, como ya dijimos, no está ni para jugar de defensor; su tren ya pasó y necesita aceptar su rol en la banco permanentemente. Necesita recambio para las estrellas que recluta; nadie, salvo Higuaín, está a la altura de Cristiano Ronaldo (ni siquiera en el departamento de las malacrianzas). En el caso de Kaká la cosa es más complicada; nadie en el fútbol ahora mismo tiene la inteligencia de ese. Pero sobre todo, EL MADRID NECESITA A ALGUIEN EN LA CONTENCIÓN. Diarrá no lo hizo mal el año pasado, pero cuando le tocó jugar frente a personajes de categoría, como Xabi Alonso o el dúo Xavi/Iniesta, el puesto le quedó demasiado grande. Entre esos dos el Madrid acumuló 10 goles en contra, y a penas pudo anotar en dos ocasiones. Eso habla de más de este fulano.

De este modo, sólo puede decirse del Florenteam una cosa hasta ahora: falta por remar para poder completar una plantilla decente. Ahora bien, que estos puedan funcionar como un equipo… es otra cosa. Basta con imaginarse a Raúl, tratando de jugar al lado de Cristiano Ronaldo, que nunca lo esperará y preferirá tirar a gol a pesar de tener 11 jugadores de frente, o a Kaká esperando un pase de Cristiano Ronaldo… (¡nada más pensarlo, me da mucha, pero mucha risa!)

miércoles, 24 de junio de 2009

¿Por qué España perdió?

Sorpresa, sorpresa, sorpresa… En una línea: España perdió por todo lo que dije ayer. Estados Unidos utilizó la única estrategia posible frente a la Furia Roja: ocho hombres detrás de la bola, velocidad, altura y contragolpe. Y esto apunta a las debilidades y flaquezas con que cuenta la selección Española, que no son pocas, pero que sí deben ser abordadas previo al Mundial, pues tras esta derrota CUALQUIER QUE JUEGUE CONTRA ESPANA EN EL MUNDIAL HARÁ LO MISMO QUE LOS GRINGOS.

¿Cuáles son esas debilidades?

  1. Altura-Ya lo dijimos: España carece de hombres grandes en el ataque, y cuando alguien le planta ocho jugadores frente a portería sencillamente carece de armas para combatir esta estrategia. Ya decíamos que esta selección se parece demasiado al Barça. Vicente, si sigue frente a la selección después de esta humillante derrota, deberá buscar alternativas a esta situación.
  2. Sergio Ramos-Puyol y Piqué son imbatibles. Capdevila aceptable… Pero Sergio Ramos es un GRAN COLADERO por derecha. Observe los dos goles de Estados Unidos y entenderá. El chico no está a la altura de la selección. Podrá ser excelente en ataque, pero en defensa es un desastre. Vicente debe encontrar una alternativa aceptable para esa banda… y si no, que utilice a Puyol por ahí y combine a Albiol y Piqué (esperando siempre que al nuevo madridista no se le peguen las malas costumbres de Pepe y se dedique a romper piernas antes de defender).
  3. Vicente del Bosque- fue muy pobre lo de Vicente en este juego. Perdiendo 1-0, debió sacar a Ramos al momento en que los gringos renunciaron al ataque y utilizar a Mata por la banda. En cambio, dejó a Ramos (que con gracia pueril prácticamente le pasó la bola a Dempsey para el segundo de los gringos), sacó a Fábregas e introdujo a Carzola, que lució tan perdido como Borat en Nueva York. Sacar a uno de los mejores mediocampistas del mundo por un volante desorientado, simplemente, no tiene perdón. Mata eventualmente entró, pero ya muy tarde y en sustitución de otro volante, Riera (que, casualmente, tiene altura y podía haberse sumado al ataque como delantero). Mal, muy mal lo de Vicente.

A ver que resuelven en España luego de esta humillación… Y espero que lo que sea no incluya a Raúl, porque entonces el mundial se resuelve en tres jueguitos, un gol y el pasaje de vuelta a Madrid…

martes, 23 de junio de 2009

¿Vale la pena?

¿Vale la pena predecir quiénes ganarán las semifinales de la Confederaciones? De un lado, España continúa su espectacular racha de victorias, invicta hace ya 35 justas. Del otro, una Brasil revivida gracias a la inteligencia emocional de Dunga.

Claro, el problema lo tienen los rivales. Primer queda Estados Unidos, quien ha decepcionado grandemente en este torneo. Podrán haber clasificado a semis, pero lo hicieron a costa de un equipo sin recambio. No todo está perdido, sin embargo. Bradley tiene la oportunidad de probar que el título de seleccionador nacional gringo no le queda grande. Y la mejor forma de hacerlo es repetir lo que Irak le hizo a España: cerrarse en su propia valla, esperar a que los españoles se desesperen para entonces aprovechar la velocidad de Landon Donovan y la altura de Jozy Altidore y sorprender a Puyol, Piqué, Casillas y compañía. Si, lo sé: es fácil ponerlo en papel; difícil lograrlo en cancha. Sin embargo, los EEUU tienen altura en la defensa y eso es un problema para la tropa de Vicente del Bosque en ataque. Todo dependerá de qué estrategia escoja Bradley… pero si fuera apostar, me inclinaría por un 3-0 a favor de los españoles. No creo que Bradley esté a la altura de este reto y creerá, desde el arranque, que su equipo le puede jugar de tu a tu a la Furia Roja.

Brasil la tiene mucho más fácil. Me gusta Bernard Parker y Steven Pienaar, pero el resto del onceno sudafricano no pasa del montón. No impresionó ni en la defensa ni en la ofensiva, y su mediocampo fue prácticamente inexistente. Cuando te enfrentas a la inspiración del dúo Kaká-Robinho, la sabiduría de Gilberto Silva en el medio, y un Juan siempre pendiente de las burradas de Lucio, está difícil. Agréguele Julio Cesar a la fórmula y ya tenemos una idea de cómo lucirá el partido. Este es otro 3-0 para la verdeamarella.

Así, el domingo nos divertiremos con una final de lujo: Brasil versus España. Y esa la gana… sintonicen el próximo jueves y les dejo saber…

lunes, 22 de junio de 2009

¿Por qué importa la Copa Confederaciones?

A 352 días del pitazo inicial del próximo Mundial, queda por ver quién le dará pelea al amplio favorito de todos, España. Igual: hace falta ver si la Furia Roja es capaz de mantener su juego, sosteniendo el arrollador paso de la Euro pasada, las eliminatorias mundialistas, y cualquier otro torneo o equipo que se le haya cruzado por el camino en el último año. De cara a una Brasil en pleno proceso de reinvención, y una Italia que pretende repetir la fórmula del pasado mundial (viejitos y jovencitos), esta Copa Confederaciones puede darnos una idea de que esperar el próximo verano. Veamos.

España

Arrolladora en su primer triunfo; molesta e incapaz en su victoria sobre Irak; recompuesta frente a Sudáfrica. La Furia comenzó donde mismo lo dejó en las eliminatorias: implacable, sin ningún tipo de complejo frente al rival. Claro, es fácil hacer eso cuando se cuenta con el mejor mediocampo del mundo (con todo y recambio). Xavi es… simplemente Xavi. Podrá echar de menos a Iniesta, pero la presencia de Cesc Fábregas y su tocayo Xabi Alonso ofrecen garantías demás. La delantera de Villa y Torres es sensacional; a la altura de sus rivales cuanto menos. La defensa, con Puyol, Albiol o el gran Gerard Piqué ofrece garantías suficientes, aún sobre los constantes descuidos de Sergio Ramos. De Casillas no hay mucho más que decir salvo que es de lo mejor en portería ahora mismo en el mundo.

De notar, sin embargo, fue el juego contra Irak. Y es que lo único que le falta a España es altura, precisamente allí donde el adversario prefiere defender con ocho o más jugadores. En este sentido la roja se parece mucho al Barcelona. De hecho, este juego fue muy similar al del Chelsea vs. Barcelona por la Champions. Es por ello que Vicente del Bosque prefiere jugar a Albiol, Piqué, Riera e inclusive al propio Sergio Ramos: le brindan altura en las jugadas a balón parado. Pero aún debe sortear cómo enfrentar a equipos que le colocan el cerrojo a su portería.

Brasil

Dunga estuvo muy cerca de perder su puesto como técnico el año pasado. Esto lo obligó a reinventar la “verdeamarella”: sin Ronaldinho, con talento nuevo y fresco que puedan implementar su visión particular de fútbol. Estrellas acá hay demás: con el nuevo madridista Kaká y con el descarte madridista de Robinho al ataque; Gilberto Silva proveyendo garantías y experiencias en la recuperación; Juan cubriendo los desmanes de Lucio a la defensa. Este Brasil también cuenta con un portero cuatro estrellas en Julio Cesar, una rareza cuando se trata de los embajadores del “jogo bonito.”

Brasil empezó con el pie izquierdo la Copa, permitiendo tres goles y ganando gracias a un penal sobre la hora. En Mohamed Zidan, delantero de Egipto, los chicos de Dunga encontraron un acertijo difícil de resolver: la velocidad y calidad técnica del delantero del Dortmund alemán puso en aprietos a Lucio y compañía, y sólo la desafortunada mano de Al Muhamadi evitó la primera sorpresa del torneo. Luego de la convincente victoria sobre Estados Unidos, el episodio sobre Italia solo puede describirse como demoledor: Brasil logró controlar el mediocampo, el tiempo de juego, y ante el primer titubeo de los azurri atacó con fuerza y convicción. Sólo Dossena evitó que Ramires reclamara la autoría del tercero.

Luce bien la verdeamarella de Dunga.

Italia

Tal parecía que los azurri tendrían un paseo directo a semifinales, independientemente terminarán primeros o segundos. A Estados Unidos le ganaron gracias a la expulsión de Ricardo Clark y dos geniales goles de Giuseppe Rossi. Pero los partidos contra Egipto y, peor aún, contra Brasil han demostrado más allá de cualquier duda que la filosofía de Marcello Lippi, viejitos y jovencitos, ya simplemente no funciona. Cannavaro, Gattuso, Pirlo, Zambrotta, ya no están a la altura del desafío. Camoranesi está cerca de quedar fuera; a Buffon el tren se le fue hace rato. En cambio, talentos como De Rossi, el propio Giuseppe Rossi, Luca Toni, Iaquinta y Gilardino tienen que comenzar a demostrar que están a la altura de la selección italiana. Ni hablar de la defensa, que realmente lució muy mal en los tres partidos.

Italia puede que ya haya asegurado su pase al mundial, pero deberá hacer varios ajustes a su equipo de cara al torneo. Con tan poco tiempo, a Italia le espera un torneo difícil… y sus posibilidades de repetir como campeón, en este momento, son escasas.

El resto

Es poco lo que se puede decir de Nueva Zelanda, Sudáfrica e Irak. Resulta extraño que Steven Pienaar haya visto tan poco tiempo de juego en el torneo, siendo el jugador más importante de Sudáfrica. Lo de Irak es de admirar, pero su juego está muy por debajo del nivel de las superpotencias. Su dirigente, Bora Milutinovic es un gran entrenador, un estratega de primera. El juego contra España lo probó. Pero de ahí a tener un equipo competitivo es un largo trecho.

Estados Unidos debe ser la gran decepción del torneo. Bob Bradley empieza a mostrar algunos de los vicios de Steve Sampson, el hombre que lideró la debacle en Francia 11 años atrás. El equipo de Estados Unidos carece de continuidad en posiciones claves como la defensa y la delantera. Sólo Oguchi Onyewu, Landon Donovan y Michael Bradley cuentan con la continuidad necesaria; pero de ahí en adelante los cambios constantes no le permiten regularidad a esta la escuadra. Puede que le hayan ganado a Egipto, pero contra España la tienen difícil. Y en términos del Mundial, a pesar de estar segundos, su derrota contra Costa Rica lanza dudas significativas sobre su potencial de cara al torneo.

¿Qué hemos aprendido?

España sigue imbatible, Italia luce como un campeón envejecido y Brasil, de la mano de Dunga, aparece como uno de los potenciales protagonistas del próximo mundial.